
Odio tu increíble sonrisa. La odio. La odio porque cuando sonríes me vuelvo completamente impotente.
Impotente de no ser capaz de apartar mi mirada de ella.
De ti.
No sé cómo lo haces, pero eres capaz de volverme loca con un simple movimiento, hasta con una estúpida palabra.
Y es algo ilógico, porque no soy una persona que se sorprenda a la mínima, difícil de sorprender.
Pero tú, eres diferente. Lo cambias todo, me cambias a mí.
Me vuelves mejor de lo que soy, sacas lo bueno y todo lo malo, haces que mis imperfecciones sólo parezcan pequeños añadidos, me haces perfecta. Te haces perfecto.
Y entonces, me entran ganas de besarte para comprobar si eres de verdad, o sólo un sueño.
Pero no estás aquí para poder besarte, y tú... vuelves a sonreír,
y el mundo se me viene encima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario