me decías, esos abrazos que me llenaban. No supe lo que tenía hasta que lo perdí, pero, ¿para qué
mentirnos? Yo sabía perfectamente que me podías haber hecho la niña más feliz del mundo, que
nunca te iba a perder. Y aquí estoy, sola añorando tu cuerpo y tu olor. Estoy dispuesta a
conseguirte, agarrarte y no soltarte, que es lo que necesito para seguir a delante. Te necesito a ti.
Ahora estoy recobrando fuerzas para tener valor de decirte lo mucho que lo siento, por romper
muchas de las promesas e ilusiones que no pude mantener, este es el último momento en el que te
suplico que te quedes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario