Yo no he elegido quererte, ni que seas la razón de mi existencia. Tampoco elegí tu sonrisa, ni que me mires así, con esos ojos que me lo dan todo. No he elegido sonrojarme cada vez que oigo tu nombre, ni que cada suspiro que doy sea por y para ti. Tampoco he elegido los cabreos, los abrazos. Yo no he elegido desear besarte cada vez que noto tu respiración cerca de mí, ni necesitar tus abrazos en esos momentos en los que deseas desaparecer del mundo, ni echar de menos esas tonterías por teléfono. No he elegido sentirme la chica más afortunada del mundo sólo de saber que existes, ni tampoco ser la envidia de muchas chicas que sueñan en encontrar a alguien como tú. No elegí el día ni el mes en el que apareciste en mi vida. No elegí siquiera pensar en ti a cada instante del día, pero si ahora pudiese elegir algo sería tenerte a mi lado el resto de mi vida.
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