miércoles, 26 de octubre de 2011

Aprendí que los peces nadan y las aves vuelan, que los políticos mienten y la Tierra es redonda. El universo es tan infinito como lo que siento por él, el amor que me provoca cada vez que veo esa sonrisa tan linda que tiene. Aprendí que la gente es falsa, que todo el mundo tiene dos caras. También me enseñaron que la suma de dos y dos son cuatro. Que hay dar más de lo que se recibe y que no hay que ilusionarse demasiado, que la vida es un regalo que hay que saber apreciar. Aprendí que el futuro parece escrito, pero también cómo hay que cambiarlo. Sé que, en comparación al universo, somos personas diminutas, casi inexistentes, pero que tu me enseñas a ser más grande día a día. Aprendí que el tiempo pasa y hay que aprovecharlo, que las arrugas salen y se te caen las tetas al igual que el culo, que la belleza no es lo más importante. Aprendí a no creer en las promesas más bonitas que puedas crear, que la vida no es como las películas, ni todos los caminos son de rosas. Me enseñaron a no confiar en casi nadie y a contar con los dedos de una mano a esas personas que de verdad estuvieron a mi lado en los momentos más importantes, que ÉL es una de esas personas. 

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