Estoy alegre. Por fin ha llegado el momento en el que es verle por la calle y deprimirme, pero del asco que me das. No te he olvidado, te he superado. Sin embargo tú no lo superas; me reemplazas. Que todavía te quiero, pero ya no conmigo. Que ahora estoy sonriendo y tú no eres el motivo de mi sonrisa. Que si no has luchado por lo que has querido, después no llores por lo que has perdido. Porque yo no te digo ''yo también te quiero'', yo te miro, miro hacia abajo y digo ''eres imbécil.''. Que los cabrones no cambian, descansan. Y ya sabes lo que dicen, que las segundas partes no son buenas, así que ¿por qué piensas que las terceras sí? Sin embargo, a pesar de todo esto, cuando ya te he olvidado, me miras, me sonríes y me jodes la vida. Otra vez a empezar de cero la misma historia de siempre, la cual ya sabes cómo comienza y cómo termina.
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