Tú eres el idiota que me hace reír cuando estoy enfadada;
el imbécil que me habla justo cuando me tengo que ir;
el subnormal por el que dejo todo lo que esté haciendo;
el idiota que me hace sonreír por una puta tontería;
el mongolo que le da brillo a mis ojos;
el personaje por el que pierdo el orgullo.
Pero, sobre toda esta mierda, eres el gilipollas por el que sigo adelante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario